Nuestra historia

100 Gracias nace mucho antes de convertirse en una marca.

Todo empezó hace años, cuando llegó a mis manos el libro El Secreto . En él leí una historia que se quedó grabada en mí: un padre que había conseguido pagar el tratamiento de su hijo enfermo vendiendo “piedras de la gratitud”. Aquello despertó algo muy profundo.

Por primera vez comprendí que la gratitud no era solo una emoción bonita… sino una herramienta poderosa. Una energía de alta vibración capaz de mantenernos presentes, enfocados y conectados con lo verdaderamente importante.

A partir de ese momento comencé a investigar más. Descubrí diarios, agendas y métodos para practicar la gratitud a diario. Pero había algo que no terminaba de encajar conmigo.

Sentí que necesitaba algo más simple. Más tangible.
Algo que pudiera llevar siempre conmigo.

Un objeto que me recordara, en cualquier momento del día, parar… respirar… y agradecer.

Así nació la idea.

Pensé en un objeto versátil, atemporal y unisex. Algo que no dependiera del momento ni del lugar: un collar, una pulsera, un llavero… una herramienta que acompañará de verdad.

El concepto del collar apareció pronto, pero el mayor reto era técnico: crear un abalorio que se mantuviera fijo entre cuenta y cuenta, permitiendo su uso práctico y consciente. Durante mucho tiempo no encontré la solución.

El proyecto quedó en pausa.

Hasta que, al empezar mi relación de pareja, todo cambió. Él me animó a retomarlo. Juntos empezamos a experimentar, a diseñar, a probar. Creamos múltiples prototipos con impresoras 3D, fabricamos piezas en acero… pero ninguna funcionaba como debía.

Hasta que finalmente dimos con el diseño actual.

Ahí empezó todo de verdad.

Comencé creando collares para mí. Después para personas cercanas. Más tarde llegaron los primeros eventos privados relacionados con el crecimiento personal y la espiritualidad. Poco a poco, 100 Gracias fue creciendo de forma orgánica, desde la experiencia real.

Hoy, la marca sigue evolucionando cada día.

Pero su esencia sigue intacta:

Recordarte parar.
Volver al presente.
Practicar la gratitud de forma consciente.

Por eso, cada collar no es solo una pieza artesanal. Es una herramienta.

Además, todos incluyen un manual creado especialmente para ayudarte a dedicar al menos 5 minutos al día a tu bienestar: ya sea a través de la meditación, la respiración consciente o ejercicios de atención plena.

Porque creemos que pequeños momentos diarios pueden transformar grandes partes de tu vida.

Y 100 Thanks está aquí para acompañarte en ese proceso.

 

 

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